Mucho ruido y pocas nueces.

Dónde dejamos nuestra verdad

cuándo fue que nos abandonamos

y empezamos a darle mayor importancia

a la palabra que a la acción.

Dónde dejamos el ejemplo

subyugado a nuestra acción,

dónde está la piedra

que nuestra palabra lanzó.

Escondidos en planos de luz

con la falsa seguridad del silencio

abogamos por la pluralidad

en un mundo cada vez

con mayores extremos.

Dónde estábamos cuando un día

decidimos hacerles caso omiso

y seguir dialogando con nuestra razón

sin enseñarle al futuro que nos rodea

donde encontrar su propia existencia.

Cuándo fue qué olvidamos el ejemplo

para poder reclamar la verdad.

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