Alma de niño.

alexandre-chambon-140031
El siempre fue de los callados
de los que tenía mil preguntas
pero que nunca supo formular.
El tenía problemas para verbalizarlo
por eso casi nunca supo explicar lo que sentía,
haciendo su corazón marchitar cual flor,
hasta que descubrió la palabra escrita
donde expresar el sentir de su interior,
hacer de todas sus teorías una utopía.
El siempre vivía con miedo,
un corazón abierto a toda navaja,
un corazón de invierno,
adicto a toda posible herida
y sin saberlo,
era como el niño en busca de atención.
El tenía pasión por la lluvia,
lluvia de otoño e invierno, para ir dejando
poco a poco el sentir de la primavera
aunque esta misma lluvia
proviniese de su habitación.
El nunca fue del codo en la barra
y en su eterno invierno,
anhelaba gritar por un calor de verano
que no se pareciese a ninguna botella.
El siempre fue de olvidar todo miedo
cuando había cerca sonrisas,
siempre fue de olvidar sus problemas
estando junto al verano,
aunque aún estando con el,
a veces, como el niño chico era
tocase donde duele mas de una vez.
El siempre trataba de hacer otra muesca
en el hielo de su corazón de invierno
pero intentando tallar otro diamante de hielo
apareció un verano incandescente,
una persona capaz de convertirse en estación
para derretir todo hielo con sonrisas
dejando de lado todo su frío de invierno.
El siempre esperó aunque esperando
no siempre hallaba respuesta alguna,
el día que llegó el calor del verano
capaz de trasladarse a todas las estaciones,
le susurró al verano,
con miedo de decirlo en voz alta,
vuela y no pares,
que ya esta bien de tanto frío
y ya me he vuelto adicto a tu sonrisa.
Atentamente, mi eterna alma de niño.

0#

Deje de lado la empatía para olvidar tus sueños,

tú vida e ilusiones

haciéndote expresamente mía.

No sabía que anulaba a tu corazón libre

cuando te quería voladora

en un mundo aparentemente sin alas.

Era egoísta o ignorante al pensar 

que ya eras feliz en tu día a día 

por verte sonreír en cada esquina 

y que al llegar a tu supuesta libertad

a cada noche no había casi momentos 

en los que poder apreciar tu sonrisa.

Era mi libertad escondida

en un sueño mal entendido

que un día la palabra desvelo

y ahora solo puedo decir, lo siento.

Son los problemas que son tuyos,

silencios y miradas de insensatez

donde tus piedras se hacen mías

más adentro de lo que crees.

Te prometo menos palabras,

más sonrisas y vino para invitarte

a vivir una vida que no se tú,

si quieres piénsalo, sonara mejor

que este mundo lleno problemas

pero sin un tu y yo.