Vieja amiga

Mi vieja amiga, aún te recuerdo,

estoy en el extremo opuesto a ti

donde avanzar solo, está prohibido

y el camino ahora me hace ser feliz.

Tengo que contarte, amiga mía,

que no echo en falta tus sermones,

lagrimas o dudas entre el silencio,

ahora alguien en mi vida, es poesía.

El camino se hace firme con su voz,

no veo un color que me hable más de futuro 

que no sea el del verde de sus ojos.

Me alegra decirte que no encuentro

momentos en los que te necesite 

ya que ahora la necesito a ella

porque siento en mi que la amo

y no como contigo que te quería 

al notar que te necesitaba.

Mi vieja amiga, soledad, olvídame,

aunque sin ti no habría llegado hasta aquí,

contigo el camino no sería posible

siendo ella un motivo real para ser feliz.

No pienso dejar que me encuentres

cuando hace tiempo que a diario

me perdí con todas mis sonrisas

entre unos ojos verdes.

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El silencio entre la paz.

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Es algo que no atiende a formas
a palabras dignas de un papel,
a acordes de cualquier guitarra,
algo que no se puede entender
pero que solo esa persona
en cierto momento podrá saber.
Lo que significa que no broten palabras,
solo sentimientos dentro de la paz
de estar con la persona que amas,
no hay palabras capaces para mi
de dignificar esta singular realidad.
Solo escapan sutiles versos de la verdad
en donde aún no aprendí a describir
lo que significa para un soñador como yo
el estar aprendiendo lo que es amar.

Vorágine.

Emprendimos el viaje de la libertad
con la simple idea de tomar decisiones
sin saber que este cruel sistema
nos implanta ideas, sueños y metas
que nunca fueron los nuestros
haciendo nuestras decisiones, suyas.
Soñamos con algo que no descubrimos,
solo decidieron enseñarnos de la nada
entre la eterna vorágine de posibilidades
que rondan en cada una de las esquinas.
Esquinas que no llegamos a ver
por lo pesadas que se han vuelto
cada una de las tristes cadenas
que un sistema nos ha impuesto.
Un sistema que no premiará la verdad
dentro de su propia caverna,
donde cada uno con su voluntad
animando al duende de la curiosidad
y dejando de lado el falso confort
podrá descubrir el sueño y las metas
que un sistema jamás podrá quitarnos
y solo nosotros podemos experimentar.
Un sistema de ilusiones, esfuerzos
e ideales ajenos a su triste realidad.
Sin cadenas a cada uno de nosotros
en esta vorágine, solo nos quedará volar.
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